Tuesday, December 11, 2007

DE ADMIRADORES A SEGUIDORES

A propósito del tercer aniversario de la muerte del Padre Bernardo Hurault.

Por José Reveco*

Según el diccionario el significado o acepciones de la palabra admirar y seguir son:

Admirar: Causar sorpresa la vista de alguna cosa extraordinaria o inesperada. Contemplar con sorpresa y placer algo admirable.

Seguir: Ir después o detrás de una persona o cosa. Continuar lo comenzado. Ser del dictamen o parcialidad de una persona. Imitar o hacer una cosa por ejemplo que otro ha dado de ella.

Estos dos términos nos sirven para graficar la actitud que tienen las personas respecto de otras. Existen en la vida personas que son admiradoras de otras, como por ejemplo, lo que sucede con artistas, cantantes, actores, etc. Muchos nos hacemos admiradores de alguien por el talento extraordinario o por el ángel que tienen en el trato con el público; pensamos que jamás tendremos el talento o las destrezas con las cuales nos dejan maravillados. Hoy, en el mundo del espectáculo, es fácil encontrar expresiones lanzadas por estos admiradores a sus artistas y catalogarlos como “ídolos” o “ídolas”, para hacerles notar la distancia que existe entre unos y otros, de ahí la admiración.

Lo mismo sucede en otros campos de la vida, con otros personajes. Cómo no admirar al Che Guevara, por ejemplo (obviando, se entiende, a quien no le cae nada de bien), como quedar indiferente frente algún líder religioso, como el Papa, el Dalai Lama, algún Gurú, etc. Y con Jesucristo pasa exactamente lo mismo y más. ¿No es acaso el Señor Jesús el más admirable de los personajes de la historia? ¿No será para muchos, “ídolo”? Jesús deja maravillados a moros y cristianos, se le contempla, como dice el diccionario: con sorpresa y placer algo admirable.

El padre Bernardo Hurault, traductor de la Biblia Pastoral Latinoamérica, no dejó de maravillar a muchos que le conocieron, vieron y oyeron. Si nos remontamos al contexto en el cual vivió, durante su estadía en Coronel, entonces la sorpresa y el placer se amplificaron mucho más. Tiempo de dictadura, tiempo de derribar mitos eclesiales y tiempo de proponer una figura distinta de “hombre de Iglesia”. Sin duda nos admiró a muchos ver un cura diferente al prototipo tradicional que genera la Iglesia; desde la sencillez en el vivir y en el vestir. Desplegar, cuando la ocasión lo ameritaba, con mucha modestia, el caudal de sabiduría contenido en él. Su identificación con el pueblo pobre y oprimido lo lleva a traducir la Biblia a un lenguaje y comprensión al alcance de ellos. Su capacidad para emprender desafíos que lo llevaron al otro extremo del mundo. En fin, hay mucho más y quienes lo conocieron saben de ello.

Durante el tiempo que dejó la parroquia y abandonó este mundo, muchos de sus admiradores conservaron su figura, hasta agotarse para algunos o dejarla atrás otros, para reemplazarla por el sacerdote que llegara a hacerse cargo de la grey. Los nuevos contextos eclesiales y la vida del sistema democrático, ayudó a estos admiradores a adquirir otras destrezas y otras prácticas en la vida de la fe; fueron otras las orientaciones que han guiado sus vidas de cristianos: Ya no es el sentido crítico que surge del evangelio el rasero por el cual se hace pasar la realidad, los acontecimientos, las actitudes, ni las acciones; el ver, juzgar y actuar dejó de ser el método utilizado por la Iglesia. La acomodación al sistema ha llegado hasta el adormecimiento de los laicos que han aceptado los cambios como si nada. Esto no lo soportaba Don Bernardo, y habría fustigado fuertemente estos entreguismos.

De la admiración se pasó fácilmente al arrinconamiento de su figura y hasta la erradicación de su obra cumbre: la Biblia Pastoral, que por sugerencia de un príncipe de la Iglesia, se ordenó su no utilización y visibilización para reemplazarla por otra. La obra de Don Bernardo ha trascendido las fronteras y la utilización de su Biblia es bastante más extendida y traducida en varios idiomas. Frente a esto sus admiradores hicieron silencio y dejaron de “admirar” a quien les había maravillado.

Don Bernardo, siempre mostró a Jesucristo como razón fundamental de la fe y de la relación con la divinidad. No hizo otra cosa en su vida que seguir a Jesús, por el cual se entregó además a tiempo completo a presentarlo a través de sus obras, tanto bíblicas como pastorales. Los consejos que entregaba, a cada uno según su desarrollo y conciencia, siempre tenían la dirección hacia Jesús en la realidad concreta. El desarrollo del laico en la formación bíblica, en la realización de actividades y servicios eclesiales fue de excepción. Todo estuvo dado para quienes le admiraban continuaran con la obra iniciada en tiempos duros y se extendiera la experiencia más allá de las fronteras de la parroquia. Pero, hubo demasiados admiradores.

El término seguir: “Continuar lo comenzado. Ser del dictamen o parcialidad de una persona. Imitar o hacer una cosa por ejemplo que otro ha dado de ella”; da paso a la actividad señalada en el término “seguimiento” y en quien realiza la acción los “seguidores”. No será lo mismo, al menos aquí, admirador que seguidor. El uno se queda paralizado por lo extraordinario, el otro se apresta a actuar. Jesús no quiere admiradores sino seguidores, el Che no necesita que le admiren embobados, quiere seguidores que continúen su lucha; Don Bernardo no quiso jamás ser objeto de admiración, habría odiado con todo su corazón este tipo de actitudes; él siempre tuvo en mente formar seguidores de Jesús, para continuar la obra de liberación del ser humano para hacer realidad el reinado de Dios.

Al hacer memoria de Don Bernardo es inevitable no ver la realidad de la Iglesia hoy. Causa estupor el inmovilismo laical; su falta de formación en todos los ámbitos; no es el laico esperado por el Concilio Vaticano II, al cual también se ha arrinconado y se está a la espera de darle la ultima estocada. La Iglesia ya no habla ni actúa preferencialmente por los pobres. Su pobre clero ha hecho la gran revolución: volver a la sotana y encerrarse en la sacristía. El dualismo realista hace estragos y provoca esquizofrenia en las masas de la Iglesia. Los problemas “valóricos”, que quitan el sueño a la jerarquía, tienen tanta preponderancia que opacan los miserables sueldos de las familias católicas, que al fin no sabrán hasta cuando podrán mantener la dignidad, porque además reclamar (por no ocupar la palabra protestar) es causa de pecado. Suma y sigue; cualquier ciudadano normal y pobre de nuestro país sabe cuales son los problemas que le quitan el aire.

Frente a esta realidad, Don Bernardo, no se habría quedado callado ni tranquilo. Posiblemente, ahora sí, hubiese sido condenado al silencio o al ostracismo en cualquier lugar del globo y su obra quemada al mejor estilo del medioevo. Sin embargo, su pensamiento quedó en sus escritos, en algunas grabaciones, en los testimonios de gente para la cual su presencia tuvo significado. Cualquier actividad que recupere en parte su legado tendrá la gracia de la exigencia a ser diferente en una Iglesia plana y opaca, a pesar de los artilugios del maquillaje marketero. Toda iniciativa que apele a su recuerdo se verá enfrentada con los innumerables admiradores, que por serlo quieren mantener el legado y sus exigencias en un sarcófago de hierro. Toda acción provenientes de su ejemplo tendrá que vérselas con un conjunto de obstáculos, imaginables en nuestra madre Iglesia, los que serán sorteados con mucha fe y al alero de la gracia del Espíritu.

El legado de Don Bernardo, con más vigencia que nunca, exige más seguidores y menos admiradores, para extender el mensaje evangélico enraizado en la realidad de un pueblo pobre y oprimido; doblemente oprimido: por el sistema político-económico reinante y por el inmovilismo de una Iglesia cada vez más en manos de fuerzas que quieren acallar el mensaje y ejemplo de Jesús, para dejarle libre el escenario a fundadores y beatos. ¿Será que la Iglesia Católica ya no tiene a Jesucristo como centro y fundamento?

· Integrante de la Comunidad Cristiana Laical Padre Bernardo Hurault.

ccristianabh@gmail.com

1 Comments:

Blogger Unknown said...

al cumplirse el cuarto aniversario,en que P.Bernardo,emprende su vuelta y encuentro con DIOS,pienso en su trabajo Pastoral,el cariño que nos brindo a cada uno de los que recibimos sus enseñanzas,el gigantesco trabajo biblico,dio hasra el ulrimo segundo de su vida,amando a CRISTO,a travez de sus hermanos mas pobres.Padre Bernardo,Ud. ya es un SANTO,mandenos a travez del Espiritu Santo,fuerza y Sabiduria,en nuestro seguimiento de los pocos,que queremos practicar sus ejemplos de vida.AMEN

5:07 PM  

Post a Comment

<< Home