Monday, January 28, 2008


NUESTRA REPRESENTANTE EN ENCUENTRO BIBLICO

Por José Reveco*/ enero 2008

Natalia es la más joven y reciente integrante de la comunidad cristiana. Hija de padres cristianos católicos, discípulos de Don Bernardo y por tanto han transitado por una práctica cristiana de resistencia, al menos durante el tiempo de dictadura, y posterior a ella han tenido que enfrentarse a un extraño viraje que les obliga a ver de manera crítica ciertas directrices y prácticas eclesiales. En más de algún momento estos vaivenes dentro de la Iglesia han estremecido un poco la fe, la que ha tenido que fortalecerse volviendo a la fuente primera: el Evangelio de Jesucristo.

Recientemente, Natalia ha participado en un encuentro en Talagante, donde junto a más de una treintena de participantes, entre ellos siete jóvenes, se han abocado al estudio de los primeros 10 capítulos del Génesis. Es el libro que inicia la Biblia y es el más controversial, pues nos da a conocer cómo se creó el mundo y los seres humanos; es fuente de contrapunto favorito de aquellos que gustan discutir y confrontar con teorías científicas. Los acuerdos al respecto, en el mundo profano, no siempre resultan felices a pesar de la gran cantidad de información que existe al respecto.

Dirigidos por Juan Bautista Flores, sacerdote claretiano, proveniente de Colombia y con una permanencia de cinco años en Israel, fueron adentrándose en el estudio desde perspectivas históricas y geográficas, matizadas con explicaciones etimológicas hebreas y, por supuesto, desde las estructuras simbólicas y numéricas de las cuales están repletas las narraciones bíblicas, que han tenido origen en diversos pueblos antiguos del medio oriente.

Nuestra joven, ha vivido la fe dentro del esquema clásico de la Iglesia Católica, en que las verdades muchas veces están a este lado de la vereda. Y digo muchas veces, porque no estamos acostumbrados a practicar aquello que el Vaticano y las Arquidiócesis tratan a menudo de modo administrativo: el ecumenismo. Dadas las diversas expresiones que tomó la fe cristiana, y que al correr de los siglos han ido legitimándose, es que han surgido iniciativas de reconocimiento de la fe de los otros como un derecho, que más que condenar es mejor trabajar para cooperar en la construcción de un mundo nuevo a partir de las exigencias del Evangelio.

Esto a propósito del carácter ecuménico del encuentro, los que no son raros en nuestro país, sólo que no tienen la divulgación suficiente, de manera que nos acostumbremos a tratar con la diferencia y aprovechar lo bueno que existe en esas expresiones. Presencia luterana, pentecostal y mapuche fue el tono que tuvo este encuentro conectado con la naturaleza, como lo amerita la creación del Génesis.

Natalia, no sólo asistió a este encuentro, sino, además formará parte del Centro Bíblico Juvenil, de la comunidad claretiana chilena. Esperemos tener para nuestra comunidad y nuestra ciudad las oportunidades de ir avanzando en una práctica de estudio y actualización de los contenidos bíblicos que ilustran y conforman nuestra fe.-

* Laico integrante de la comunidad cristiana P. Bernardo Hurault de Coronel.

Tuesday, January 08, 2008

BIENAVENTURADO AÑO 2008

Por José Reveco*.

Iniciamos un nuevo año. La emoción, a poco de completar las 24 horas del año viejo no nos deja indiferentes y una serie de pensamientos se agolpan en nuestra memoria, tratando de hacer una rápida evaluación, de forma que el año nuevo nos encuentre con las cuentas al día.

En rigor, es sólo un segundo el tiempo que nos separa de uno y otro año. Si lo vemos fríamente, esa transición sería casi imperceptible si no fuera por el esfuerzo que le ponemos en querer acceder a un tiempo diferente; pero se trata de lo mismo. El tiempo es el mismo, es una fracción ideal, convencional, está en nuestra mente. Pero así y todo nos da la impresión que hemos cruzado el umbral de un tiempo distinto.

Así también nos sucede con el tiempo de Dios. Está en nuestra mente, idealizamos el instante en que creemos cruzar a otro tiempo, a otro estado, y nos encontramos con alguna manifestación que nos marca la diferencia. Sin embargo, Dios siempre está; no estático, sino siempre dinámico. A nosotros nos parece que lo encontramos en situaciones, lugares y tiempos; pero El está siempre, en un eterno continuum disfrazado de vestiduras diversas y atractivas, para nuestro deleite. Esa diversidad nos permite descansar y reencontrar el encantamiento de avanzar en este filum vital.

Hacemos distinciones en el tiempo, las que finalmente nos llevan a diferenciar momentos a los que calificamos como más óptimos en nuestra continua búsqueda del Eterno. A estos movimientos hemos denominado saberes, los que se van decantando y nos permiten entrar, esperamos, en la fuente originaria.

¡Qué grandioso sería entrar en el tiempo de Dios!; suspender los momentos, las diferencias, aquietar la mente, desprendernos de los ropajes y entrar en la permanencia trascendente de Dios. Como decía el místico del siglo XIV, olvidarnos que estamos soportados por la nube del saber y asirnos a la nube del no saber. Entrar, sin ninguna pretensión de saber, en la corriente divina para dejarnos impregnar por el verdadero Saber.

Nuestros místicos y nuestras místicas, de todos los tiempos; nuestros santos y santas, de todos los pueblos, nos adelantan y nos proponen caminos, métodos, para ir despojándonos de aquello que nos estorba y no nos permite ver, sentir y entrar en la única corriente de tiempo infinito: Dios.

Jesús, nuestro maestro, nos deja la lección mayor de cómo abandonar la ilusión de tiempos diferentes, el de los seres humanos y el de Dios, para enseñarnos el único tiempo real, acrisolado en la cruz. El hace desaparecer los umbrales y deja el corredor abierto para que el Padre en devenir constante nos cubra con su Nube.

Que en este año, que iniciamos, nuestras comunidades puedan acoger y dejarse abrazar por la eterna Presencia del Padre en nuestras vidas.

Muchas Bendiciones.

Enero de 2008.

*Laico integrante de la comunidad cristiana P. Bernardo Hurault de Coronel.