UNA NUEVA FORMA DE SER COMUNIDAD CRISTIANA
“Si tenemos la Vida del Espíritu, dejémonos conducir por el Espíritu:” Gál 5,25.
¿Quiénes Somos?
La Comunidad Cristiana Padre Bernardo Hurault, de la comuna de Coronel-Chile, acoge a un grupo de mujeres y hombres, que desean aportar con lo que creen, saben y hacen a un estilo de vida personal y social basado en relaciones humanas de respeto y en perspectiva de utopía cristiana, fundamentadas en la corresponsabilidad del cuidado de la creación, la participación protagónica, la justicia, la solidaridad, el desarrollo espiritual, y la contemplación en la acción.
Visión de la Comunidad
Ser un referente laico de vida cristiana en clave de crítica social, política y eclesial, que actualiza y hace presente las condiciones del Reinado de Dios, y recrea la vida cristiana de la Iglesia de Jesucristo en lo cotidiano y de acuerdo a los medios presentes.
Misión de la Comunidad
Asumir el rol que les compete a los laicos cristianos, según los tiempos y la creatividad de las personas viviendo en el Espíritu de Jesucristo.
§ Somos una organización social laica e independiente
§ De carácter y estilo cristiano católico, dialogante con otros credos
§ Integrada por hombres y mujeres
§ Genera procesos de reflexión, análisis y estudio crítico de la realidad en clave Evangélica
§ Articula encuentros con personas, comunidades y ciudadanía para interpretar y reivindicar derechos propios
§ Contribuir críticamente al desarrollo de una sociedad justa, solidaria y participativa.
Nuestra Administración
Somos una organización de mujeres y hombres que autogestiona su quehacer en forma cooperativa, participativa, solidaria. Como entidad laica no recibe subvención de la Iglesia Católica, ni de entidades de Gobierno o del Estado de Chile. Sin embargo, aceptamos la colaboración de quienes se identifiquen con nuestro proyecto. Nuestra organización acoge a todos los que deseen ser parte de esta experiencia. Nuestros hermanos y socios erogan de acuerdo a sus posibilidades económicas.
¿CUALES SON FUNDAMENTOS EN LOS QUE SE SUSTENTA LA CCBH?
Tres son sus fundamentos
1. La Biblia.
Entendida y asumida como parte de la vida del creyente; reflexionada y meditada en la comunidad; base de la oración; elemento fundamental del análisis de la realidad; adquirida en el estudio continuo; transferida (enseñada) para dar sentido a las experiencias.
El ser bíblico, heredado de la práctica, el estudio y la enseñanza de Don Bernardo, contenidos en la traducción de la Biblia Pastoral Latinoamérica, en los comentarios de aplicación a la realidad y comprensión de la acción de Dios en el mundo de la vida. Una práctica bíblica que parte desde el contexto donde se encuentra la persona, la comunidad. Es la herencia fundamental legada a quienes lo conocieron, estuvieron y vivieron con él.
2. Espiritualidad.
Centrada en una práctica; aceptada como la esencia de lo que somos; meditación como momento de centramiento del ser; reflexión como momento de entender las señales; oración como momento de diálogo con el ser, contemplación en la acción como momento permanente de unidad con Dios y el Prójimo.
El ser espiritual, entendido como una integralidad contextualizada en la realidad que le toca vivir a cada persona y su comunidad de fe. Desde aquí se produce la comprensión de lo que somos, la esencia, contenida y vivificada por Dios. Se trata del momento místico, de la unión profunda y sin resguardo entre la persona (creyente) y Dios. En Don Bernardo se encuentra alguna dirección (implícita) en los escritos de “Santa Teresa” y “Dios, Amor y Amante. Hadewich de Amberes. Las Cartas”, seguramente en algunos otros texto, como el Catecismo para adultos. La contemplación de Dios es un ejercicio que nos vuelve al origen.
3. Pastoral.
Comprendida como la acción que vehicula un testimonio; acción laical que asume los dones y carismas; realizada en la pluralidad con identidad cristiana católica; ubicada en las fronteras ideológicas, religiosas, culturales, etc.
El ser pastoral, es el conjunto de acciones que nos permite ejercer nuestro sacerdocio, profetismo y reinado, que porta la palabra contextualizada de Dios, el anuncio de Jesucristo, como señor que nos muestra al Padre, y la transformación de nuestra realidad en las promesas de un mundo nuevo y tierra nueva. Desde nuestra condición de laicos, viviendo en el mundo plural, identificados con la fe católica, como una forma integral o universal de comprender las verdades reveladas. Nuestro campo de acción es el mundo, su realidad, sus valores, sus gentes, leídos en clave evangélica para su transformación. El legado de Don Bernardo, además, contiene el hacerse cargo de una Iglesia que debe ser testimonio de Jesucristo. Implica iniciar y retomar algunas transformaciones para hacerla más justa (Vaticano II), especialmente lo referido a la generación de ministros entre las familias, hombres y mujeres casados y célibes portadores del don del presbiterado. Hacer de la Iglesia un espacio más democrático, en la generación y uso del poder, al modo como lo señala Jesucristo (Mt 20,25-28). Nuestra perspectiva, además, es la de ser comunidad e Iglesia desde Latinoamérica.
SURGE UNA NUEVA FORMA DE SER COMUNIDAD CRISTIANA
La Comunidad Cristiana se empieza a constituir en 2004, tomando forma oficialmente en Coronel-Chile en Septiembre de 2005, por iniciativa de un grupo de laicas y laicos católicos.
La Comunidad Cristiana Padre Bernardo Hurault, lleva el nombre de quien fuera párroco de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Villa Mora, en la comuna de Coronel, desde el año 1970 hasta el año 1986, y en forma esporádica hasta su fallecimiento en el Monasterio de las Carmelitas descalzas, en Concepción el 16 de Diciembre del año 2004.
El P. Bernardo Hurault, nació en París el 15 de agosto de 1924. Luego de su Ordenación Sacerdotal, hacia el 1963, llega como misionero a la zona minera del carbón, Coronel, en la provincia de Concepción-Chile. Su preocupación fundamental fue poner al alcance de la gente más sencilla la Palabra de Dios, pero faltaban ediciones de la Biblia de “carácter pastoral” que estuvieran traducidos al lenguaje y cultura de la personas. A pesar de su origen francés y de su limitado dominio del castellano, se empeñó en la ardua tarea de realizar la traducción y preparación de una “Biblia Pastoral”.
En 1970, con la ayuda de sus colaboradores, ya había terminado la traducción de los textos de la Biblia, y con su preocupación, experiencia y entusiasmo misionero, había preparado las “Notas pastorales” para hacer más accesible la Palabra de Dios a las comunidades.
Desde 1972 la BIBLIA LATINOAMERICANA se extiende por todo el continente americano, llegando a nuestros días con la extraordinaria cifra de 36.000.000 de ejemplares publicados. Hoy, la gente de Latinoamérica la considera “su Biblia”, y su difusión ronda los 2.000.000 de ejemplares cada año.
Hacia el año 1986, siempre preocupado por llevar la Palabra de Dios a todas las gentes, decide marchar como misionero a Oriente, concretamente a Filipinas y Taiwán. En Filipinas se ocupa de organizar la traducción de la Biblia a las lenguas autóctonas, y prepara la Biblia Pastoral en Inglés, tagalo, cebuano e ilonggo. También prepara la Biblia Pastoral en francés para África y para Francia, donde al día de hoy se difunde bajo el título de LA BIBLE DES PEUPLES.
En 1990 se embarca en un proyecto que podría definirse como “imposible”: preparar una Biblia Pastoral en Chino, primero para fuera de China, y después para el pueblo de China Continental. Con su entusiasmo, tesón y espíritu misionero, finalmente logra que la Biblia Pastoral en lengua china sea publicada, y hoy se difunde ya en la China Continental, donde es muy apreciada.
Su celo apostólico y misionero le impulsaba a viajes continuos entre Oriente y Occidente, siempre preocupado de que la Palabra Salvífica de Dios llegue a todas las gentes, sin preocuparse de su salud. Aunque ya empezaba a padecer algunos achaques, no les daba importancia e insistía en cumplir la planificación de sus viajes.
La muerte, por un paro cardíaco, lo encuentra en Concepción-Chile, visitando a sus antiguos colaboradores en la misión. Dios le ha llamado, en la madrugada del día 16 de Diciembre de 2004 en el convento de las Hermanas Carmelitas de Concepción, donde estaba hospedado.
Junto con traducir la Biblia, el padre Bernardo, realizó un trabajo pastoral basado en el protagonismo de los laicos, del cual exigía compromiso de sus dones y carismas al servicio de la comunidad y la ciudad. La metodología instaurada fue la de Revisión de Vida (ver, juzgar y actuar), con un detallado análisis de la Realidad. Promovió el servicio eclesial ejercido por laicos autorizados para administrar sacramentos y el exhaustivo estudio de las Sagradas Escrituras.
Le tocó vivir el período más brutal de la dictadura militar en Chile. Con una nueva Constitución Política, modelo económico de exclusión, grave recesión económica, cesantía masiva, quiebre de las pocas industrias que existían y una gran miseria en los sectores poblacionales, era el cuadro en el que tuvo que animar a las comunidades a resistir el momento fortaleciendo y nutriendo la fe, entendiendo los procesos y motivando a buscar soluciones.
Vastos sectores de la sociedad chilena, cansados de las violaciones a los derechos humanos y las injustas políticas neoliberales, inician el 11 de mayo de 1983 las Jornadas de Protestas Nacionales. El Padre Bernardo motiva y genera la formación del Movimiento de Derechos Humanos, integrado por laicos de las distintas comunidades a su cargo. Las Iglesias cristianas, por su parte, serán durante los años de dictadura actores muy relevantes.
Las consecuencias de la represión político-policial y del modelo económico, deja como víctimas emblemáticas de esa época, a jóvenes de comunidades apresados y un padre de familia quemado a lo bonzo en el portal de la catedral de Concepción. Sebastián Acevedo Becerra, integrante de una de las comunidades parroquiales, que, reivindicando la liberación de una de sus hijas apresadas por fuerzas de seguridad del régimen, logra rescatarla al precio de su vida. El Padre Bernardo había conversado y aconsejado a Sebastián Acevedo la noche anterior a su muerte. Esta muerte emblemática, trajo consigo represión de la dictadura en el momento del velatorio y funerales de Sebastián en el templo parroquial.
Luego de este período represivo, en 1986, don Bernardo deja la Iglesia Chilena y se va al continente asiático a traducir su Biblia. Regresa a Chile cada año a reunirse con los laicos de las comunidades hasta el momento de su fallecimiento.
En 2003, se plantea la idea de formar un grupo de promoción Bíblica, pero no tiene resultado. En 2004 se retoma la idea sin llegar a mucho. La muerte de don Bernardo clarifica las ideas y da por resultado la comunidad cristiana, que lleva su nombre.
Rescatar su estilo pastoral, visión de la realidad y la espiritualidad de contemplación en acción, es el desafío de esta nueva forma de ser Comunidad Cristiana.
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